Si no hay práctica motriz. Habrá crecimiento pero sin desarrollo.

¿Porqué es importante introducir la práctica motriz durante el crecimiento del niño? Realice o no actividad física el cuerpo tenderá a crecer y a aumentar de tamaño. La hiperplasia y la hipertrofia celular está predestinada a producirse. Hagamos lo que hagamos el número de células irá en aumento en los primeros años de vida, y además, estas células irán poco a poco aumentando su tamaño por lo que el niño crecerá. Que sentido puede tener entonces preocuparse por el trabajo motor del niño si el desarrollo físico se producirá de forma natural durante las dos primeras décadas de vida del niño.

La actividad motriz tiene un papel fundamental durante el crecimiento del niño. Crecer no es lo mismo que desarrollarse. Es decir, que el niño aumente su tamaño anatómico no servirá de nada si no es capaz de adaptarse al medio físico y cultural en el que vive.

Es en el desarrollo donde la neuromotricidad bien estructurada toma su sentido educativo. La visión y el tamaño de las extremidades inferiores aumentarán con el tiempo. Pero no tendrá ningún sentido si no sirve para desarrollar la coordinación óculo- pédica que permitirá a la persona adaptarse a la conducción de cualquier vehículo. El trabajo motor tiene una relación directa en el desarrollo para la vida.

Edad biológica y cronológica.

Dos niños con la misma edad cronológica pueden tener edades biológicas muy diferentes. Dependerá de los estímulos y de la educación, que el niño consiga adquirir capacidades que le permitan adaptarse a cualquier entorno. Mientras que la edad cronológica hace solo referencia al tiempo trascurrido desde el momento del nacimiento. La edad biológica determina el grado de maduración físico, cognitivo, social y emocional.

La actividad neuromotriz va a permitir el desarrollo y la maduración del sistema nervioso. Nacemos con millones de neuronas que no están conectadas entre sí. Estas van a crecer en número y en tamaño, pero necesitan ser estimuladas para crear conexiones entre ellas que permitan la realización de acciones complejas. Si no existe en los primeros años un estímulo motor variado y bien planificado las conexiones neuronales necesarias para hablar, escribir o leer estarán inmaduras, y eso, provocará diferencias entre la edad cronológica y biológica.

Mucho más que movimiento.

El movimiento no es solo una herramienta que permite el niño ínteractuar, investigar o aprender. Sino que, va a permitir crear muchos canales de información que el niño utilizará para desarrollarse. El movimiento dará las pistas para conocer si el sistema nervioso, imprescindible para el aprendizaje, está madurando o no. La maduración dental, sexual, morfológica o esquelética son fácilmente observables. Sin embargo, la maduración nerviosa es difícil de observar y solo se detecta cuando el niño comienza a tener dificultades en el aprendizaje de la lectura o la escritura.

Es decir, no es hasta los seis o siete años cuando se comienza a observar fallos en la maduración nerviosa. El movimiento permite conocer la falta de maduración nerviosa mucho antes. Permitiendo una intervención temprana y evitando futuros problemas de aprendizaje.

Conocer el desarrollo motor normal del niño es imprescindible para padres y educadores.Permite detectar patologías, y planificar la práctica motora hacia aquellos contenidos que serán imprescindibles para la vida.

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