Encender las pantallas para apagar el cerebro

El ritmo de la evolución tecnológica es imparable. En los últimos cincuenta años se ha desarrollado más tecnología y conocimiento que en los últimos dos mil. La velocidad con la que el mundo cambia impide analizar con claridad y perspectiva los cambios tecnológicos que se producen. Sin embargo, estos cambios afectan de forma directa a la salud y al desarrollo del sistema nervioso.

El juego es la actividad a través de la cual el niño aprende en sus primeros años de vida. Aunque muchos adultos consideren el juego como una actividad meramente lúdica y de distracción, el acto de jugar es mucho más complejo.Tiene connotaciones que afectarán de forma decisiva en el desarrollo de la persona adulta.

Videojuego: El juego sin movimiento.

El juego es algo innato al ser humano. Se ha jugado siempre, no importa ni la cultura, ni el periodo histórico. Esto no es casualidad, el poder educativo del juego en la transmisión de valores y conocimientos es incalculable.

Sin embargo, la llegada de las nuevas tecnologías ha propiciado un cambio muy importante a la hora de jugar. El movimiento, que era algo intrínseco al juego, está desapareciendo. Los videojuegos no necesitan de la acción motriz y esto ocasiona cambios significativos en el desarrollo físico y cognitivo de los niños.

El movimiento es imprescindible en el desarrollo cognitivo y privar al niño de él, crea cambios estructurales importantes en diferentes áreas cerebrales. Según el análisis de la revista Frontiers in human Neuroscience el abuso de los videojuegos afecta de forma directa al desarrollo nervioso y al comportamiento.

El cambio tecnológico va a continuar imparable por lo que no consiste en demonizar a las nuevas tecnologías. Sino, comprender sus efectos y utilizarlas de forma adecuada. Todos los cambios traen controversia. El mismo Sócrates planteaba sus dudas sobre los peligros de la escritura con respecto a la oratoria. El cambio siempre da miedo y al ritmo al que avanza nuestra sociedad aun más.

«Killers» del cerebro

Los principios pedagógicos o las acciones educativas deben basarse siempre en el mayor conocimiento científico posible. Las tecnologías también han avanzado para comprender la mente humana. Según la publicación del 30 de abril de la revista Neuron, la liberación descontrolada y en exceso de dopamina, junto a un canal de calcio y una proteína llamada alfa-synuclein son los elementos necesarios para la muerte neuronal. Este conjunto de «killers» cerebrales son los responsables del deterioro nervioso en enfermedades como el alzheimer o el parkinson.

Esto no tendría mayor importancia si no fuera porque el instituto nacional sobre el abuso de drogas en Estados Unidos (NIDA), afirma que existen similitudes claras entre el abuso de las pantallas electrónicas y el abuso de sustancias. Ambos elementos provocan una gran dependencia. Los videojuegos y las pantallas táctiles están pensadas para obtener una recompensa que cuando se consigue liberará dopamina y generará bienestar.

Esto no solo afecta al comportamiento del niño. Cuando su tiempo de juego es interrumpido antes de obtener la recompensa tenderá a actuar con mala actitud. Además del tema conductual, existe un problema directo de salud. La liberación excesiva y continuada de dopamina en el cerebro no solo creará dependencia sino que contribuirá a la muerte de neuronas , aumentando la probabilidad de desarrollar enfermedades neurodegenerativas en el futuro.

Recomendaciones para padres

Las nuevas tecnologías han llegado para quedarse. No podemos, ni debemos, aislar a los niños totalmente de ellas. Sin embargo, sería importante establecer una serie de reglas claras y supervisar su cumplimiento. La Academia Americana de Pediatría recomienda:

  • Limitar a menos de una hora al día el uso de pantallas y dispositivos móviles a niños entre los 2 y los 5 años.
  • No tener dispositivos electrónicos en la habitación del niño. Estos dispositivos deben estar en zonas comunes donde el adulto pueda supervisar su tiempo de uso y su contenido.
  • Ofrecer siempre actividades alternativas al uso de las pantallas. Un club deportivo, dar un paseo o jugar en el parque… Son solo algunas de las miles de alternativas que existen al uso de la tecnología.
  • Marcar un horario fijo de tiempo de actividad y no modificarlo bajo ningún motivo.
  • Avisar unos 20 minutos antes del fin del tiempo establecido para acostumbrar al cerebro al fin de la actividad.
  • No permitir jugar antes de la hora de acostarse porque esto puede afectar al sueño.

Lógicamente los niños van a reclamar a sus padres todas aquellas experiencias que les generen satisfacción. Es siempre responsabilidad de los padres saber poner límites y dar un uso adecuado a las nuevas tecnologías. Bien usadas son una fantástica herramienta en el desarrollo humano.

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