Neuromotricidad en el desarrollo lógico matemático

Año tras año las pruebas estandarizadas del informe PISA revelan que España se encuentra 10 puntos por debajo de la media de los países de la OCDE en comprensión lógico matemática.

La repercusión educativa de estos resultados es muy evidente. Si observamos los horarios escolares en las últimos años el peso lectivo de las horas de matemáticas va en aumento en todos los niveles educativos. Sin embargo, los datos en las pruebas estandarizadas lógico matemáticas no mejoran. La necesidad política y social de mejorar los resultados, no da tiempo para el análisis y la reflexión de las causas de estos datos.

El «cuanto más mejor» que aplican las instituciones educativas para cambiar las estadísticas no está dando resultado. Adelantar la introducción de los conceptos matemáticos a la etapa de infantil o repetir año tras año los mismos contenidos no ha conseguido mejorar la capacidad lógico matemática.

Los problemas complejos requieren respuestas complejas. Entender que los conceptos lógico matemáticos tienen una base en el desarrollo neurológico es importante. Si un niño no tiene afianzada la lateralidad será muy difícil diferenciar entre un 6 o un 9, o colocar en el espacio los números en la restación o la sumación. Si no es capaz de realizar una representación mental de los pasos necesarios para conseguir lanzar una pelota, tampoco será capaz de estructurar los pasos de un problema.

La actividad motriz es la base para el desarrollo de las funciones cognitivas y ejecutivas. La representación mental de la acciones motoras coordinadas estimulará el desarrollo de capacidades como la orientación o la organización espacial imprescindible para el manejo numérico.

Desarrollo neurológico

El desarrollo neurológico y nervioso es la base sobre la que cimentar el desarrollo de la lógica y las matemáticas. Si el niño no es capaz de procesar, ordenar y gestionar la información que recibe, no podrá dar una respuesta lógico matemática. El desarrollo neuromotor es imprescindible en los primeros años de vida.

Sin embargo, la presión social para que el niño aprenda a leer, escribir, o sumar hace que el sistema sucumba a la presión.Dejando los contenidos neuromotores a un lado. Cuando las teorías del desarrollo se basan en la ciencia y no en los deseos sociales. El desarrollo sensorio-motor debe ser el eje de cualquier intervención educativa hasta los siete años de edad.

Pero la etapa infantil disminuye cada año sus horas de psicomotricidad y movimiento en detrimento de valiosas fichas llenas de números y letras. Entender que el niño no necesita fichas sino movimiento es necesario para cambiar el modelo.

Los resultados académicos lógico matemáticos tienen su base en el desarrollo neuromotor. Escuchar a los profesionales de la educación infantil y a los especialistas del movimiento humano es necesario para entender que si al introducir más horas de matemáticas los resultados no mejoran, quizás el tratamiento al problema no es el adecuado.

Más horas no significa mejor rendimiento

Cuando un deportista no consigue los objetivos marcados. El análisis simple sería que necesita más horas de entrenamiento. Pero el deportista sabe bien que lo importante no es un entrenamiento de cantidad sino de calidad. Entender en la educación que como en el deporte existen factores que nada tienen que ver con la propia práctica conceptual es imprescindible para obtener mejores resultados. La planificación, el descanso y la nutrición, hacen que un deportista mejore sin tener que ponerse las zapatillas. De esta misma forma, el movimiento, las habilidades no conceptuales, y la creatividad, hacen que el cerebro del niño esté preparado en el futuro para el desarrollo lógico matemático.

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