Teatro. La innovación educativa más antigua del mundo

Puede resultar curioso que después de más de tres mil años de representaciones teatrales en cientos de culturas diferentes. La educación considere el uso del teatro una innovación educativa.

Quizás lo novedoso en si mismo no sea el propio teatro que se usa desde hace décadas como colofón a un curso académico. La representación de navidad, o de final de curso, es una tradición arraigada en las escuelas que permite a los niños vivenciar una actividad tan antigua como el propio ser humano.

La innovación educativa está en utilizar el teatro como herramienta del día a día en el aula. Una herramienta que potencia las dos capacidades que van a modificar y desarrollar todo el sistema nervioso del niño. El lenguaje y el movimiento, son los elementos que diferencian a los animales de las plantas. Es la necesidad de desplazarse de forma autónoma y comunicarse la que provocó que el cerebro humano se desarrollara hasta el nivel cognitivo que ha alcanzado en la actualidad.

Lenguaje y movimiento

El teatro es la herramienta que combina a la perfección la expresividad del movimiento y la interacción del lenguaje. Una actividad que aborda de forma simple y directa el desarrollo cognitivo, emocional, social y motor del niño.

Una herramienta tan completa como el teatro, no puede quedar al margen del currículo. Usar el teatro como un elemento menor durante los tiempos de recreo, o en momentos puntuales del año donde ya no existe una gran carga lectiva, es privar al niño de una gran parte de su desarrollo personal.

Esta entrada no debería ser necesaria porque el teatro y la expresión corporal se encuentran dentro de los contenidos de todas las etapas educativas en las asignaturas de Lengua y literatura, así como de Educación Física. Sin embargo, son poco los docentes que se atreven a darle un protagonismo diario en el aula.

Pánico escénico en niños y docentes

Absolutamente todas las personas antes o después, se verán obligadas a hablar ante un público. Expresar una opinión en un trabajo, dar una clase o gestionar un grupo humano serán acciones del día a día. El hombre es un ser social y la interacción entre las personas es algo que se producirá de forma constante a lo largo de la vida.

La expresión oral o corporal van a marcar la diferencia en muchos momentos de la vida. Preparar al niño para expresar y dialogar es un objetivo imprescindible en cualquier sistema educativo. Algo tan necesario en el día a día como la oratoria y la expresión corporal, necesita entrar de forma permanente y continuada en las aulas.

La administración ya conoce la importancia del teatro para el desarrollo humano y por eso, la escenificación y la expresión corporal se encuentran dentro de los contenidos de varias asignaturas. Sin embargo, es un contenido que se usa muy poco. Principalmente porque al tener a tantos alumnos en movimiento, es fácil perder el control del aula.

¿Cómo introducir el teatro en el aula?

Adecuar espacios: Las aulas actuales son pequeñas y llenas de mobiliario difícil de trasportar. Buscar espacios amplios que permitan el movimiento y la interrelación de los alumnos mientras que el maestro puede observar a todos y desplazarse de un grupo a otro.

Normas claras: El desplazamiento de por sí es una fuente de ruido. Quedar claro desde el principio que no se arrastran muebles, que es importante mantener un correcto tono de voz, o las zonas en las que debe trabajar cada grupo, será muy importante para disminuir al máximo elementos perturbadores.

Consensuar señales: Cuando se trabaja usando el movimiento es muy importante tener preestablecidas señales visuales o acústicas, que hagan saber al alumno que debe centrar de nuevo su atención en el docente ( Apagar y encender la luz, levantar un brazo,etc), son solo algunos ejemplos de señales que permiten saber al alumno que debe focalizar su atención en el docente.

Adaptar la obra: La adaptación comienza por la propia elección. Una historia cercana a la realidad y a los gustos de los alumnos, siempre será más fácil de introducir que algo que los alumnos rechacen. Textos y frases cortas, adaptadas a la edad de los alumnos permiten que el teatro sea mucho más dinámico y apetecible.

Ambiente de confianza: El teatro comienza mucho antes que la propia representación. Realizar actividades de confianza y cohesión grupal en los días previos a la introducción del teatro, va a permitir crear un clima confortable y de trabajo en grupo. Invertir tiempo en este tipo de actividades es una de las claves para el éxito de este tipo de contenidos.

Profesores activos: No somos meros espectadores. Los alumnos están en movimiento y esto requiere la implicación total del docente. Acercarnos a ver como trabajan, animarles y motivarles, aportar ideas y mejoras, es parte del trabajo docente. Una clase activa requiere de un maestro activo.

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