La malnutrición y la falta de movimiento un problema endémico

Moverse es una necesidad básica para el desarrollo desde el mismo momento del nacimiento. Todo el mundo entiende que respirar, dormir o alimentarse son elementos imprescindibles para el correcto desarrollo del organismo. Proporcionar al niño entornos de aire limpio, cálidos, así como una alimentación suficiente ha sido algo que el ser humano ha ido consiguiendo en los países más desarrollados. Sin embargo, en la sociedad preindustrial el movimiento era algo que se daba por hecho. El ser humano utilizaba su cuerpo para trabajar o para jugar, y por lo tanto, no se pensaba en la necesidad del mismo para garantizar la salud y el desarrollo del niño.

La revolución industrial y tecnológica, trajo consigo grandes progresos para la humanidad. La alimentación mundial se garantizó gracias a la industrialización. Pero también trae consecuencias negativas a las que las sociedades desarrolladas deben hacer frente. Según UNICEF y la fundación Gasol, la falta de alimentos ha dejado de ser un problema en España y en la gran mayoría de países del mundo. Pero sin embargo, la malnutrición y la falta de movimiento se están convirtiendo en algo crónico a nivel mundial.

No se trata de comer sino de alimentar.

La industria ha permitido generar gran cantidad de alimento. Pero la necesidad de vender ha provocado la creación de productos poco nutritivos cargados de azúcares y grasas trasngénicas. La industria busca alimentar a una población mundial cada vez mayor y utiliza ingredientes que disminuyan el costo de producción. Esto unido a la falta de movimiento por una sociedad que no necesita moverse para desplazarse o para trabajar ha propiciado que la obesidad infantil sea el problema más grave de salud pública a nivel mundial, según la organización mundial de la salud (OMS).

Según la ONU, por primera vez en la historia hay más personas con obesidad que personas hambrientas. Uno de cada tres niños en el mundo sufre obesidad. No se están muriendo de hambre se les está matando por malnutrición.

La escasez de alimentos durante el último siglo, provocó que comer en exceso o tener un ligero sobrepeso se relacionara con la salud. Hoy, los avances en medicina nos permiten conocer el enorme riesgo que tiene para la salud el sobrepeso. Problemas como la diabetes, el cáncer o las enfermedades cardiovasculares aumentan su incidencia en personas con sobrepeso. Además, ahora también sabemos que el exceso de peso no solo afecta a la salud, sino que, influye de forma directa en el desarrollo cognitivo y en el rendimiento escolar.

No consiste en vivir más, sino en vivir mejor.

La malnutrición y la falta de movimiento, provocan que por primera vez en la historia las tasas de mortalidad hayan descendido. Una sociedad que tiene mejores recursos sociales, tecnológicos, y sanitarios, debería vivir más. Sin embargo, ha descuidado la base de su salud y su desarrollo. La alimentación sana, el movimiento, y el descanso, permitieron a la humanidad ir poco a poco aumentando un expectativa de vida. Un crecimiento que no solo comienza a menguar sino a decrecer. Morir antes puede que sea el menor de los problemas. La mala alimentación, el estrés y la falta de movimiento empeoran notablemente la calidad de vida. No solo consiste en vivir más, sino en vivir mejor.

Los avances médicos garantizan una vida más larga. Pero sin una correcta alimentación y sin movimiento esta vida puede no tener calidad. No se trata del número de años de vida sino de la calidad de vida. No se trata de un problema aislado de una determinada sociedad. Se trata de un problema social que requiere una respuesta conjunta de la sociedad.

Los derechos del niño pretenden garantizan la alimentación y la salud. Pero la alimentación no es la malnutrición industrial a la que los niños ya se han acostumbrado, o la salud, no puede ser resolver un problema que se ha creado por falta de prevención y movimiento.

Los poderes públicos deben garantizar los derechos a una alimentación sana, y el acceso al movimiento como la mejor medicina para la promoción de la salud. Además, la sociedad debe exigir que estos derechos se cumplan para garantizar la salud y el desarrollo durante la infancia.

Entornos saludables: Actualmente si vas a un centro de salud o un hospital, encontrarás muchas maquinas que venden alimentos pero pocos nutrientes. Además, puedes encontrar bibliotecas, salas de televisión o comedores, pero no encuentras salas que favorecen el movimiento, el juego o la actividad física como elemento principal para la prevención de la enfermedad. Reclamar entornos activos y con alimentación sana es una responsabilidad de todos.

Educación en la escuela: La educación es el arma más poderosa. Aumentar las horas de educación física o introducir el movimiento, y los descansos activos en todas las asignaturas es un primer paso. Además, si conseguimos que la alimentación nutritiva entre de lleno en los contenidos curriculares, y que los entornos educativos favorezcan el movimiento estaremos resolviendo gran parte del problema.

Receta deportiva: La nutrición y la actividad física deben entrar de forma plena en los centros de salud o de atención médica. La atención nutricional o la práctica de actividad física pautada por un profesional puede ayudar a prevenir gran parte de las enfermedades endémicas del siglo XXI.

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