Neuronas espejo: El poder de las buenas personas

Algunas neuronas reaccionan ante el comportamiento de sus congéneres. Se las conoce como neuronas espejo, y se activan al realizar una determinada acción, o al observar esa acción en otro individuo. El ser humano es un ser social que aprende y se desarrolla en comunidad. Los aprendizajes básicos para la autonomía y el desarrollo del niño se producen por imitación. El niño imita el lenguaje que escucha, el movimiento que observa, y las emociones que percibe.

Los canales sensitivos permiten la entrada de información que el niño intentará imitar. Por esta razón, los estímulos o comportamientos que el niño reciba serán de gran importancia. La reacción neuronal y comportamental del niño va a depender de las vivencias sociales que haya tenido durante su crecimiento. Las neuronas espejo, fueron descubiertas por Giacomo Rizzolatti (1996), y son, posiblemente el mayor descubrimiento de la neurociencia en las últimas dos décadas. El desarrollo y activación de estas neuronas son la base biológica sobre la que se sustenta el comportamiento de una sociedad.

Neuronas espejo y el juego simbólico

Como ya hemos dicho las neuronas espejo se activan por imitación. El movimiento y el lenguaje son las dos acciones que permiten al niño imitar los comportamientos del adulto. El niño aprenderá a gesticular, a modular su lenguaje, o realizar cualquier acción motora a través de la imitación de sus semejantes. Esto da un papel fundamental al juego simbólico, donde el niño imita a pequeña escala los comportamientos de su entorno más cercano. Cuando un niño quiere jugar con una cocinita, unos platos, o un kit médico. No es solo un juego, es la forma que el niño tiene de repetir y practicar las acciones que observa en su día a día.

El juego es el mayor acto de investigación del niño. El juego le permite experimentar a través de ensayo y error. El cerebro creará a través del juego mapas mentales que las neuronas espejo reconocerán para reaccionar en sociedad de una determinada manera. Ponerse en la piel de un bombero, un policía, o un padre de familia, desarrollará empatía hacia las personas y las emociones de los demás.

Pero el juego necesita de desarrollo neuromotor, una maduración adecuada de la motricidad fina y gruesa, va a permitir al niño desarrollarse en el juego con facilidad. Adquirir la capacidad de pinzar, de gatear o de correr permite al niño interactuar con los demás y con el entorno.

Deporte: un espejo social.

Las neuronas espejo no solo reaccionan ante acciones de la vida real. Sino, ante cualquier interacción audiovisual. El deporte como espectáculo, es sin duda, el evento audiovisual más seguido del mundo. Millones de niños observan cada día por televisión eventos deportivos, y siguen con pasión, a sus deportistas favoritos. Esto da al deporte de alto rendimiento una responsabilidad social en la transmisión de valores.

Los deportistas profesionales, entrenadores, aficionados, etc deben entender que ganar o perder se vuelve insignificante ante la responsabilidad de transmitir valores y comportamientos a los millones de ojos que les observan. El deporte necesita buenas personas que den ejemplo para cambiar el mundo, porque ser solo un buen atleta solo cambiará un resultado.

El deporte profesional o amateur debe llenarse de buenas personas, donde no solo se tenga en cuenta el talento deportivo, sino, el talento humano. Ese segundo aspecto será el que multiplique a través de la imitación los valores futuros de una sociedad.

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