Ambientes de aprendizaje neuromotor en el aula

La neuromotricidad es una ciencia que analiza el movimiento desde una perspectiva integral considerando los aspectos emocionales, cognitivos, físicos y comunicativos que el movimiento trae consigo. Toma el movimiento como punto de partida para la maduración de las funciones neurológicas y la adquisición de procesos cognitivos más complejos. Una herramienta que interviene en todos los aspectos del desarrollo de la personalidad y que por lo tanto, debe tener su propio ambiente de aprendizaje.

Las acciones motrices normales o patológicas están en todas las acciones de la vida diaria. Es una acción intrínseca al ser humano y su falta de desarrollo provocará problemas emocionales. cognitivos, físicos y comunicativos en el futuro. Crear espacios para el desarrollo neuromotor es una responsabilidad de todos. Sin embargo, los espacios son diferentes a los ambientes. Mientras que un espacio es un lugar físico acondicionado para la práctica neuromotriz, el ambiente tiene una intencionalidad terapéutica o pedagógica. El ambiente está creado por un profesional con un objetivo concreto.

Organización del espacio

La organización de espacios por ambientes de aprendizaje se ha instaurado en los sistemas educativos en los últimos diez años. Crear entornos que permitan un aprendizaje más significativo respecto a los conceptos lógico- matemáticos, lingüísticos, artísticos o psicomotores comenzó en la educación infantil y debido a sus buenos resultados, poco a poco ha ido subiendo en los niveles educativos.

Los ambientes de aprendizaje deben sustentarse en el conocimiento de las ciencias que estudian el desarrollo humano. Crear ambientes da un sentido real al aprendizaje, pero no valdrá de nada si el ambiente no está correctamente adaptado a la edad evolutiva del niño.

Si nos basamos en el conocimiento científico, se puede observar que existen una serie de periodos críticos para el aprendizaje de determinados procedimientos.

Según la antropóloga Noemi Paymal «El niño tiene que moverse cada veinte minutos en educación primaria y si es más pequeño tiene que hacerlo todo el tiempo. Decirle a un niño que no se mueva es como pedir a la planta que no crezca, o al sol que se pare». El movimiento es la base del inicio del desarrollo, sin embargo, las casas y las escuelas, no están preparadas para favorecer la motricidad. El niño necesita de un espacio que le permita el movimiento libre y seguro.

Quizás, crear ambientes psicomotores puede ser algo más complejo, porque necesita el conocimiento de un profesional para adaptar los bloques psicomotores hacia un objetivo o intervención pedagógica o terapéutica concreta. Pero introducir en los espacios de desarrollo mobiliario de espuma que permita el juego libre y seguro, mientras estimula a través de los bloques el desarrollo de los patrones motores elementales es bastante simple. No es necesario ser un experto para entender que al igual que es importante crear espacios que fomenten la lectura, crear entornos que favorezcan el movimiento tiene la misma o mayor importancia en los primeros años de vida.

Según la mayoría de expertos en el desarrollo humano, la etapa que va desde el nacimiento hasta los seis años es muy importante para el desarrollo sonsoriomotor. Es decir durante este periodo se van a asentar las bases sensoriales y motoras que permitan al niño interactuar son su entorno en el futuro. Crear espacios para el pensamiento matemático o linguistico tiene poco sentido porque el desarrollo cognitivo es todavía inmaduro. Esto no quiere decir que no podamos introducir números o letras. Es más conviene introducirlas para que el niño se familiarice con ellas pero debe ser siempre con el movimiento y el juego como base.

Elementos psicomotores

Los elementos psicomotores son la base motora del niño, y el punto de partida del desarrollo perceptivo. La coordinación global o segmentaría, el equilibrio, el esquema corporal, el tono muscular y la percepción espacio- temporal son elementales para el desarrollo cognitivo del niño. Estos elementos van a proporcionar las primeras conexiones neuronales y la capacidad de relacionarse con el entorno para conseguir conexiones más complejas.

Los bloques de psicomotricidad son la forma más segura de favorecer entornos que desarrollen estos elementos.

Esquema corporal: Es la conciencia del propio cuerpo en estático o en movimiento respecto a sus partes. Es imprescindible para coger o manipular, o prensar cualquier objeto.

Tono muscular: Es la capacidad de los músculos de contraerse de forma pasiva y continuada. Es imprescindible para conseguir mantener la postura durante las diferentes actividades de la vida diaria.

Coordinación: Es la capacidad de unir de forma sincronizada y armoniosa diferentes partes o segmentos corporales. Es imprescindible para conseguir moverse o manejar objetos que permitan al niño explorar su entorno.

Percepción espacio/temporal: Es la capacidad de tomar decisiones motoras en función de su interacción con el entorno. Diferenciar entre izquierda y derecha en el espacio o la percepción de distancias tanto espaciales como temporales son solo algunos de los momentos donde estas capacidades se vuelven imprescindibles.

Equilibrio: Es la capacidad del cuerpo para compensar las fuerzas que actúan sobre él. Contrarresta a través de la tensión muscular las diferentes fuerzas para conseguir una acción motriz eficaz tanto en estático como en movimiento.

Trabajar de forma variada y correcta los elementos psicomotores va a influir de forma directa en la maduración del sistema nervioso y en las múltiples tareas que los niños y los adultos deben realizar en su día a día.

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