La importancia del ejercicio físico moderado en el sistema inmune

La actividad física tiene como objetivo activar todos los sistemas y funciones corporales. Un cuerpo que no se mueve tiende a la ralentización y al deterioro de todas sus funciones. Con una actividad moderada es posible mantener a los sistemas corporales en óptimas condiciones durante un tiempo más prolongado.

El sistema inmunológico es el responsable de analizar y proteger las propias estructuras corporales. Su función es defender al organismo de patógenos externos que pueden dañar o modificar los sistemas corporales.

Numerosos estudios corroboran que un estilo de vida activo acompañado de una correcta alimentación mejora el rendimiento y la eficiencia del sistema inmune. Sin embargo, estos beneficios van a depender en gran medida de la planificación y la adaptación de la actividad físic

La alta intensidad no es salud

La actividad física va mucho más allá de la mera práctica motriz. Existe un componente competitivo y de rendimiento inherente a la socialización y a la auto superación humana. Es decir, el ser humano quiere superarse a si mismo o a los demás y esto, lo lleva a realizar ejercicio físico de alta intensidad que busca el rendimiento, pero, que poco tiene que ver con la salud.

Si analizamos la esperanza de vida de atletas de alto nivel esta suele ser muy inferior a la de la población promedio del país. El sobre esfuerzo que necesita el rendimiento deportivo pasa factura a todos los sistemas corporales provocando un deterioro temprano de los mismos.

El volumen o la intensidad excesiva de ejercicio compromete de forma negativa al sistema inmunológico. La fatiga física contribuye a la segregación de algunas citocinas, provocan la inflamación del sistema inmune, dificultando la diferenciación celular e interfiriendo por lo tanto, en la eliminación de amenazas para el organismo. Además, la alta intensidad contribuye a la liberación de cortisol y epinefrina que bloquean la segregación de citocinas antiinflamatorias, aumentando así, la probabilidad de contraer infecciones.

La moderación siempre es salud

Con el apartado anterior queremos concienciar a las personas de que la cantidad no tiene nada que ver con la calidad. La actividad física por si misma no tiene porque ser saludable. Una correcta planificación, y la adaptación de la actividad física a los objetivos y característas de cada niño, es imprescindible para convertir al movimiento en un complemento para la salud.

Una actividad física moderada y continuada en el tiempo reduce el riesgo de sufrir infecciones en cualquier etapa de la vida. Son varias las razones por las que el ejercicio físico moderado mejora el rendimiento del sistema inmunológico.

  • La liberación de determinados neurotrasmisores que favorecen los estados de ánimo positivos como la serotonina, bloquea la segregación de hormonas como el cortisol que aumentan el estrés e impiden la liberación de citocinas anti inflamatorias.
  • La práctica regular y moderada de actividad física ayuda a mantener limpias las vías respiratorias, ayudando a expulsar elementos patógenos.
  • El ejercicio moderado provoca cambios en la estructura, y la cantidad de los leucocitos o glóbulos blancos. La actividad física vuelve más eficaz el impulso sináptico pudiendo combatir de forma más rápida y eficiente cualquier enfermedad.

Recomendaciones

Para que la práctica de actividad física sea beneficiosa para la salud es conveniente dejarse asesorar por un profesional en las diferentes ciencias de movimiento. Sin embargo, se pueden tener en cuenta una serie de aspectos generales.

3/5 días semanales: Realizar actividad física un mínimo de tres días semanales e ir aumentando progresivamente hasta alcanzar los cinco días. Esta actividad debe ser placentera sin necesidad de llegar a crear fatiga o dolor.

Entre 30 a 60 minutos: Es necesario que la actividad tenga una cierta duración en el tiempo para conseguir los beneficios que la actividad trae consigo. Si vemos que no podemos aguantar 30 minutos, debemos disminuir la intensidad para poder alargarla en el tiempo.Tambièn puede repartirse en diversos momentos del día, ya que el ejercicio físico es acumulativo.

70% de frecuencia máxima: Es necesario conocer cuál es nuestra frecuencia cardiaca máxima, utilizando un pulsómetro para no superar durante la actividad el 70% de la frecuencia cardiaca máxima. Una buena manera de saber que estamos haciendo un ejercicio a intensidad moderada, es comprobar que podemos hablar o cantar sin que la voz se entrecorte. Aunque lo más recomendable es un pulsómetro con el que medir los rangos de actividad física.

One thought on “La importancia del ejercicio físico moderado en el sistema inmune

  1. Ricardo condado diaz 28 abril, 2020 / 7:17 pm

    Me interesa y gusto

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