La importancia del desarrollo neuromotor en la escritura

Aunque con la edad, la escritura nos parezca una vez afianzada un proceso relativamente sencillo que se realiza de forma automática. El proceso de adquisición y de control motor para la grafía es muy complejo.

Para empezar, cualquier proceso de aprendizaje necesita tener las herramientas necesarias para poder ejecutar la tarea. Igual que no podemos pedir a un cocinero que cocine si no tiene los ingredientes, no podemos pedir al niño que escriba si no ha adquirido el desarrollo biológico necesario.

En la radiografía de la imagen superior podemos observar la mano de un niño de 5 años (izquierda), y la mano de un niño de 7 años (derecha). A simple vista, se puede observar las enormes diferencias en el desarrollo óseo. Si los huesos no están desarrollados el control motor de la musculatura de la mano se vuelve imprecisa. El sistema locomotor y nervioso son los responsables del movimiento. Cuando estos sistemas no están maduros, agarrar un lápiz y pretender realizar una grafía adecuada se vuelve arduo y tedioso. Además, estaremos creando un patrón motor con unas condiciones biológicas que no serán las que el niño tenga en el futuro, por lo tanto, el niño deberá de volver a aprender a escribir con sus nuevas condiciones biológicas. Por esta razón, cuando a un niño se le obliga a aprender a escribir a temprana edad, cuando ya parece que ha aprendido, aparece un periodo de empeoramiento. El niño no empeora es solo su esquema motor que se ha modificado y por lo tanto el niño tiene que readaptar la escritura a sus nuevas condiciones de maduración.

Alargar el proceso de aprendizaje de la escritura de forma innecesaria puede provocar no solo aburrimiento en el niño, sino, sobre todo rechazo hacia la escritura.

Actividades previas a la escritura

Conocer juegos que ayuden al desarrollo neuromotor del niño es la mejor forma de favorecer la adquisición de de la escritura en el futuro. Un niño que manipula o prensa a través del juego no solo se está divirtiendo, sino que además, esta creando conexiones nerviosas en su musculatura y haciendo crecer células óseas a través del impacto oseo que genera la manipulación. Hay tantas actividades como nuestra imaginación sea capaz de crear en las que el niño disfrute.

Actividades de prensión: La prensión es una de los patrones elementales para la escritura, además estimula el desarrollo de toda la musculatura de la mano y de los flexores del brazo. Accesorios como el triangulo pikler o el rockero waldorf son geniales para estimular la prensión.

Actividades de impacto: El impacto es una de las mejores maneras para la creación de nuevas células óseas, a de más de reforzar las estructuras óseas ya creadas.

Actividades manipulativas: Crear juegos donde se fomente el uso de las manos de una forma lúdica y en donde no exista un sobre esfuerzo muscular, van a permitir el niño desarrollar poco a poco y sin darse cuenta todas sus estructuras biológicas.

Actividades neurosensoriales: El desarrollo del aparato locomotor no servirá de nada si no lo integramos con el aparato neurosensorial. Es decir, si el niño es capaz de prensar un palillo pero no es capaz de coordinar para introducirlo en un bote, estaremos desarrollando solo una de las partes necesarias para el desarrollo de la escritura. Por eso, crear juegos donde se estimule la motricidad fina es fundamental.

Como puedes observar son muchas las actividades previas que se pueden realizar para el aprendizaje de la escritura. Lo más importante es entender que la grafía es un proceso que necesita de un desarrollo biológico maduro, y que por lo tanto se deben favorecer entornos y situaciones que permitan la estimulación neuromotora del niño

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