El desarrollo neuromotor necesita a los sentidos y viceversa

Desde el nacimiento el niño comienza a recibir estímulos a través de los sentidos. La vista, el olfato, el gusto, el oído o el tacto va a permitir al niño percibir el mundo que le rodea. El desarrollo sensorial tendrá una relación directa sobre el desarrollo cognitivo e intelectual. Desarrollar los órganos de los sentidos va a permitir el desarrollo del pensamiento, la estructuración cerebral o la capacidad de prestar atención.

Estimular los sentidos

En muchas ocasiones, padres y educadores dan por sentado que los sentidos se desarrollan solos. Es cierto que la simple interacción del recién nacido con el entorno que le rodea dará como resultado el desarrollo sensorial. Muchos padres tienen claro que deben estimular los sonidos de su hijo para que hable, a pesar de que el niño aprendería a hablar existan o no esos estímulos. Sin embargo, no se tiene la misma percepción con el desarrollo sensorio-motor. Entender que para que el niño llegue a hablar, a escribir o a leer, necesita de una adecuada maduración visual, auditiva y táctil.

Autopistas del aprendizaje

A través de los sentidos, recibimos, llevamos hasta el cerebro, almacenamos y respondemos a los estímulos del entorno. La estimulación temprana de estos canales de información nerviosa creará un sistema de redes neuronales fuerte y complejo que permita aprender de forma más rápida y eficaz.

La estimulación sensorial no es solo necesaria para conseguir la madurez de los diferentes órganos sensoriales. Sino, que además, va a permitir la integración sensorial. La capacidad de utilizar todos los sentidos al desarrollar una tarea permitirá un mejor desempeño a lo largo de la vida.

La vista

Es sin duda el sentido más relevante para el desarrollo humano. Nos permite percibir el mundo que nos rodea e interactuar con él. A través de los ojos se capta la luz a través de la retina para mandar la información al cerebro que será el encargado de interpretar la información.

El oído

Es el sentido que antes se desarrolla. A las pocas semanas de nacer el niño ya podrá diferenciar la voz de su madres o diferentes estímulos auditivos. Tiene una relación directa con el desarrollo del sistema vestibular y el equilibrio que se encuentra en el oído. Un desarrollo adecuado del equilibrio permitirá la realización de movimientos voluntarios como gatear, caminar o correr.

El tacto

Es el sentido primario que el niño comienza a usar nada más nacer para buscar el afecto a través de la piel con piel o los reflejos para la prensión y la succión para alimentarse. Interactúa de forma constante con los sentidos auditivo y visual para manipular objetos y aprender. Esta unión permite un desarrollo amplio de la corteza cerebral a través del desarrollo coordinativo.

El olfato y el gusto

Dos sentidos que pueden parecer intrascendentes para del desarrollo cognitivo. Sin embargo, son los encargados de regular nuestras sensaciones. Ambos sentidos nos van a permitir saber si algo nos agrada. Su relación tiene una importancia fundamental en la nutrición del organismo, ya que a través del olfato y el gusto podemos descubrir si un alimento esta en mal estado o agudizar estos sentidos sobre un saber o un olor de un alimento que el cuerpo necesita.

Además van a contribuir a la relajación del niño o a crear rechazo o apego hacia una tarea concreta.

Una necesidad mutua

Existe una necesidad mutua entre los sistemas sensoriales y el neruomotor para desarrollarse. Es decir, es la capacidad del niño de desplazarse, agarrar o tocar, la que va a permitir al niño investigar su entorno reconociendo nuevas texturas, imágenes, sabores u olores. Desde el mismo momento del nacimiento, el movimiento ya está provocando que los sentidos se desarrollen. Simplemente mover la cabeza va a permitir percibir las imágenes, los olores o los sonidos de forma diferente. Puede que el estimulo sea el mismo pero la perspectiva habrá cambiado y eso contribuye a la creación de nuevas conexiones neuronales. Crear entornos que den al niño una gran variedad de movimientos motores cambiará la percepción de su entorno y por lo tanto estimulará sus sentidos al tener que responder a estímulos desde diferentes percepciones.

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